29 julio 2020

Sesión 14: Paco y el chico este, sesión en pareja


Nombre: Paco.
Edad: 48.
Identificación: uno de mis ex.
Diagnóstico: falta de confianza, incapacidad para comunicarse, cobardía, mentiroso por omisión.

Nombre: el chico este (ECE)
Edad: pasados los cincuenta.
Identificación: ex de una de mis mejores amigas.
Diagnóstico: falta de confianza, incapacidad para comunicarse, cobardía, probablemente también mentiroso por omisión, pero no tengo tantos detalles.


Paco y el chico este podrían hacer juntos terapia de grupo o terapia en pareja (no de pareja). Aunque Paco es uno de mis ex y ECE el ex de una de mis amigas, no se conocen. Hace mucho que terminé esa relación y ECE acaba de salir de la vida de mi amiga, pero me recuerda tanto a Paco que he decidido meterlos en el mismo saco.

18 febrero 2020

Sesión 13: Betty email en viernes


Nombre: Betty
Edad: ¿treinta y cinco?
Identificación: (des)coordinadora de algo.
Diagnóstico: la plasta de los viernes.


Betty es agradable, siempre me ayudó cuando (ella) estaba en el otro departamento y, de hecho, nos llevamos muy bien, pero me saca de quicio que mande emails pidiendo cosas el viernes a última hora de la tarde. NO.

No hay mucho más que decir, o sí, pero no es necesario. Quien fastidia a sus compañeras enviando tareas un viernes por la tarde no merece ni las gracias, solo entrar en una lista de idiotas.

13 febrero 2020

Sesión 12: Mari la broncas

Nombre: María.
Edad: cincuenta y pico.
Identificación: directora del registro en la empresa donde trabajo.
Diagnóstico: tirana, iracunda, le gusta echar broncas en público.


María es la directora del registro y todos dicen que es muy organizada y lo lleva todo muy bien, pero yo echo de menos a su antecesor. Por suerte no tenemos mucho contacto, pero cuando lo tenemos siempre arde Troya y acaba soltándome alguna frase borde o directamente una bronca. Lo de las broncas ha pasado en dos ocasiones. De la primera hablé en una entrada en mi otro blog y la segunda sucedió hace unos días, cuando decidí que tenía que tener su entrada aquí por derechos propios y entrando por la puerta grande.

Si la bronca anterior estaba más o menos justificada dependiendo del punto de vista, esta no lo estaba para nada. Quería que le dijera qué normativa interna tiene que utilizar para un procedimiento que su departamento gestiona. Me preguntó a mí porque soy quien recoge los documentos para ese procedimiento, pero no sé nada más. Es su departamento el que pone las reglas, el que decide qué se pide como requisito y el que me da la lista. Como le dije que no sabía se puso furiosa porque eso significaba que si no sabía qué reglamento usan es porque no lo tienen y si no tienen uno es su problema y su responsabilidad. Y ahí empezó todo, de nuevo con público. No me lo dijo cuando me llamó, pero había un subordinado suyo en la habitación y ella no se corta en poner el manos libres. El tipo, claro, no se privó en lanzarse a mi yugular para quedar bien delante de su jefa. La bronca gratuita me molesta, que lo haga delante de gente me pone furiosa. Así que ella entra aquí no solo por tirana y echar las bronca en público sino por también por imbécil y gilipollas. Y si no le llamo nada peor es porque no quiero perder los papeles como ella.

05 noviembre 2019

Sesión 11: JotaJota desesperado por la pasta


Nombre: J.J.
Edad: sobre setenta.
Identificación: traductor contratado de vez en cuando por la empresa donde trabajo.
Diagnóstico: insistente rondando el acoso, muy probablemente tacaño o pesetero.


Conozco a JotaJota desde hace más de diez años. Heredé su contacto cuando me encasquetaron una tarea que no me tocaba hacer en el trabajo. Amable, educado, su tono de voz no dice los años que tiene aunque su manera de expresarse es anticuada, desfasada; llama a sus hijos “mis niños” aunque deben de ser cuarentones.

Nuestra relación seguía un patrón constante: una vez al año le enviaba textos para traducir y bye bye hasta el año siguiente. Pero, de pronto, cambié mi modus operandi. No recuerdo por qué, pero un año le hice dos encargos y debió de verlo como una oportunidad de conseguir una tajada mayor. Sin embargo, justo después de ese doble encargo, no he sido constante, con más ausencias que presencias, y eso lo pone en alerta. Al final, es un jubilado. Aunque sigue activo dando clases y traduciendo, tiene más tiempo para pensar… y dar el coñazo.

25 julio 2019

Sesión 10: El sabiondo gritón: terapia después de un viaje en tren.


Nombre: desconocido.
Edad: por su aspecto, pasados los cuarenta. Por su voz, pasados los cincuenta. Por lo que dice, pasados los sesenta y hasta los setenta y subiendo.
Identificación: compañero de vagón en un viaje en tren.
Diagnóstico: sabiondo, escandaloso.


Datos que sé sobre él:
-        vasco;
-        sobrepeso importante y muy preocupante;
-        viajaba con un amigo o conocido, también con sobrepeso importante;
-        el ancho de las butacas no era compatible con sus anchos.

Datos que deduzco sobre él:
-        era la primera vez que había viajado a mi ciudad;
-       le encanta ir de listillo y demostrar que sabe más que los demás, aunque esto no sea más que un signo de que entra en el rango de la mediocridad o, quizás, una manera de esconder que está por debajo.

10 julio 2019

Sesión 9: Jota el de los gases


Sesión 8: Jota, el de los gases.

Nombre: Jota.
Edad: 32.
Identificación: compañero de trabajo de una amiga.
Diagnóstico: indiscreto, provocador de situaciones incómodas, hipocondríaco, egocéntrico.


Jota es un loco indeseable para una de mis mejores amigas y me ha contado algunas anécdotas y situaciones incómodas protagonizadas por él. Es uno de esos que no se corta a la hora de contar intimidades, de dar detalles desagradables, escabrosos, de exhibirse sin desnudarse, apisonando los sentimientos de quien se ponga delante.

28 junio 2019

Sesión 8: Iván el terrible.

Nombre: Iván el terrible.
Edad: acercándose a los treinta.
Identificación: compañero de trabajo.
Diagnóstico: controlador, celoso, acosador, lobo con piel de cordero.


En esta sesión vuelve un celoso al blog.  Iván el terrible fue el primer chico con el que compartí zulo, también era el único en su departamento y, sin querer caer en tópicos, creo que eso le hacía sentirse especial y vio la oportunidad de convertirse en el macho alfa, algo que claramente no habría pasado en otro entorno. Menudo, bajito, un poco afeminado, iba de amigo de las chicas para poder controlarnos.