14 junio 2022

Sesión 24: Una profesora Divina

Nombre: Divina.
Edad: indeterminada. En aquel momento me parecía una vieja, pero probablemente estaba acercándose a los cincuenta en la segunda etapa.
Identificación: profesora de psicomotricidad.
Diagnóstico: prejuiciosa, tirana, iba de guay pero luego… Voz chillona desquiciante.

Reconozco que con lo de la voz chillona quizás me paso. No es algo que se pueda elegir, pero tampoco yo puedo elegir que me guste o no ese tipo de voz. No es mi ideal para hombres, pero me cuesta aguantar a las mujeres con la voz demasiado aguda, me crispan, aunque estén diciendo lo más interesante del mundo, aunque sean las personas más dulces, encantadoras y buenas. Imaginaos con las que son lo contrario.

Dejando eso de lado, que en realidad es la guinda de un pastel mal hecho que no resiste el peso de ese último adorno y se cae cuando se la colocan, Divina era despreciable. Mi primer recuerdo con ella es en primero de EGB (ahora primero de primaria), así que yo debía de tener seis o siete años, pero estoy casi segura de que ya nos había dado alguna sesión el curso anterior, en segundo de preescolar.

22 marzo 2022

Sesión 23: Rosina, la lesionada saltarina

Nombre: Rosina.

Edad: indeterminada, entre treinta y cinco y cuarenta.

Identificación: alumna de mi amiga E.

Diagnóstico: mentirosa, calumniadora y un pelín estafadora.


Rosina es alumna de una de mis mejores amigas, que es profesora de fitness. Su problema es que la operaron de una pierna y tenía que guardar reposo unas semanas, pero seis meses después le dijo a mi amiga que aún tenía dolor, que las clases eran muy intensas y que solo iba a estar en clase quince minutos de un total de una hora. Pensaréis que no hay nadie que conozca mejor sus limitaciones que una misma, y es verdad. Solo que Rosina tenía muchos dolores para dar dos pasitos en la clase presencial de fitness, pero no para darlo todo, como si estuviera compitiendo, mientras seguía las indicaciones de una youtuber. Todo se sabe, sobre todo si vas y lo cascas, o si mandas por WhatsApp un vídeo tuyo machacándote en el salón de tu casa al ritmo de música movida.

02 febrero 2022

Sesión 22: Eloísa, mi profesora de literatura

Nombre: Eloísa.

Edad: cuarenta y.

Identificación: mi profesora de literatura española en bachillerato y COU.

Diagnóstico: triste, amargada, deprimida.

Eloísa fue mi profesora de literatura española en tercero de BUP y COU. Fijaos que poca afinidad teníamos que aprobaba su asignatura con cincos raspados y en selectividad me quedé rozando el sobresaliente. Y si no saqué más nota creo que fue por mi falta de confianza, provocada por ella. Siempre estaba pensando qué decir y qué no decir para no molestarla. 

13 enero 2022

Sesión 21: Ramón, el novio posesivo

Nombre: Ramón.

Edad: treinta y ocho.

Identificación: novio de Q., una de mis compañeras de piso.

Diagnóstico: maltratador psicológico.

Ramón tenía treinta y ocho años cuando lo conocí. Q., veinticinco; yo, veintisiete. Es importante aclarar las edades porque Q., con su elección de pareja, buscó más un padre que un novio. Se puede buscar eso con una pareja con la que no haya diferencia, pero creo que Q. la necesitaba y Ramón la explotaba mucho, muchísimo, para sentirse y hacerle sentir a ella que él era superior.

No solo era paternalista con ella haciendo uso del mansplaining todo el rato, hablándole como si no tuviera ni idea de nada, explicándole el mundo como si ella no estuviera en el extranjero haciendo un máster y sacándose las castañas del fuego. También lo intentaba conmigo, pero mira por dónde, casi todos los hombres que me habían atraído hasta ese momento eran mayores que yo y no tenía problema en tratarlo de igual a igual. Además, yo ya tengo un padre y, sinceramente, es suficiente. Ya es bastante difícil eso de “matar al padre” como para tener que gestionar la tarea con más de uno. Y, sobre todo, no iba a permitir que una persona que no era nada para mí me dijera lo que tengo que hacer, lo que está bien y lo que está mal.

Creo que esto sería suficiente para considerarlo idiota y dedicarle una sesión, pero hay cuatro motivos adicionales, así que empecemos. De menor a mayor importancia: 

09 marzo 2021

Sesión 20: Álvaro, el letrado iletrado

Nombre: A., el letrado iletrado.

Edad: treinta y tantos.

Identificación: compañero de inglés (sí, otro más).

Diagnóstico: prepotente, probablemente envidioso.


Pues sí, viene al blog otro de mis compañeros de inglés del pasado. Los del presente son majos (por si me leyeran por casualidad 😊). Este, de hecho, era del mismo grupo en el que estaba la joven amargada protagonista de la primera sesión de este blog.

Cuando pensé en hacerle una entrada ni siquiera me acordaba de su nombre y no hace tanto tiempo que nos conocimos, esa es la importancia que tiene en mi vida. Pero al empezar a escribir lo recordé, aunque voy a dejarlo en A. Da igual que se llame Antonio, Ángel o Ambrosio. Sí es un poco más relevante, al menos para llevar la historia por donde quiero, decir que es abogado y está casado con una gallega. O era y estaba. No tengo necesidad de saber.

28 enero 2021

Sesión 19: Mi primera médica de cabecera

Nombre: desconocido

Edad: cuarenta y pocos, o quizás cincuenta y pocos.

Identificación: mi primera médica de cabecera.

Diagnóstico: maleducada, absoluta falta de tacto.

 

 

No recuerdo apenas nada de ella, ni falta que me hace. Quizás tenía el pelo claro, rubio oscuro o castaño claro, pero como tirando a rojizo. Quizás. La vi muy pocas veces. La primera, porque todavía me quedaban vacunas por poner una vez que dejé a mi pediatra, la segunda por una consulta. Quizás hubo una tercera. Quizás…

01 noviembre 2020

Sesión 18: Lolo (1): al cementerio

Nombre: Lolo
Edad: veintipocos (en el momento de esta anécdota).
Identificación: hermano de mi madre.
Diagnóstico: carota, creaba sufrimiento a su familia mientras adulaba y quedaba bien con los demás.


Podría escribir una entrada semanal sobre Lolo y, si el blog fuera una libreta, tendría que comprar otra porque se acabarían antes las páginas que las historias sobre él. Si aún no había sido el protagonista de una sesión es porque me parecía una persona tan despreciable que no quise hacerlo protagonista, pero el otro día mi madre recordó una anécdota típica de estas fechas y me puse hecha una furia, más por todo el rencor acumulado que por la anécdota en sí, así que decidí escribir para aliviar un poco la tensión.