Nombre: Roby.
Edad: 47.
Identificación: compañero de equipo.
Diagnóstico: adicto al juego.
Hace unos años comencé a jugar a un videojuego online. Podías jugarlo individualmente, pero había una parte que podía ser
cooperativa si te unías a un equipo. Conocí a gente y me uní a uno de los grupos.
La mayoría de los jugadores, por no decir todos, eran majos, por eso me uní. Chateábamos,
jugábamos, incluso hicimos quedadas, y nos lo pasamos genial. Fueron unos meses
divertidísimos.
Todo el mundo es bueno. ¿No es eso lo
que se dice? Pero con la confianza van saliendo las cosas. No sólo es que nos
conociéramos más, que surgieran parejas, que nos contáramos nuestros problemas
o que lloráramos en los hombros de los demás sino que también se descubrieron problemas,
puntos débiles, manías y defectos. Y después de las uniones vinieron las
rupturas.